Guardián de la historia: los puntos de vista de Magalhães

1981

UT Libraries 2008

Visión – Revista Latinoamericana – volume 57

Cultura

  • p. 143

Brasil vuelve los ojos a su pasado

Al rescate de su patrimonio historico

DE SAN PABLO: Se estima que en el Brasil existen más de 500 mil  edificios de valor histórico-cultural. Los procesos de creación, el “hacer” del hombre, las técnicas, los instrumentos, los productos realizados en el transcurso del tiempo y los que aún están en realización, todo eso es incontable. Y es precisamente por esa razón que la Secretaría del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional [SPHAN), y la Fundación ProMemoria, responsables de la preservación de los bienes culturales brasileños, están presentes hoy en todos los rincones del país. En medio de la Amazonia, reactivando: “Ferrocarril del Diablo”, el legendario Madeira-Mamoré, que durante los 40 años, que duró su construcción, mató a más de dos mil trabajadores; o en el sur y el país, trabajando conjuntamente con la Argentina y el Paraguay en el cadastro de la “imaginería” y los fragmentos arquitectónicos de las Misiones Jesuitas existentes en los tres países.

… de la SPHAN son innumerables: centenas de “destrucciones” que van desde el proceso de producción de vino de caoba, en Paraíba, al de banana secada al sol, en Rio de Janeiro, o rompiendo la concepción de museo encerrado entre cuatro paredes, llevándolo a la calle, en el centro de San Pablo; directamente para el pueblo que pasa. Todo ello en contacto estrecho con las comunidades responsables de esos bienes, de esas tradiciones, de ese “hacer” que en muchos casos, aún hoy, les garantiza su supervivencia.

En los dos últimos años, la política de defensa del patrimonio histórico y artístico brasileño cambió mucho. Ganó en importancia y se transformó en una actividad que es apoyada día tras día por los políticos y los principales órganos del Gobierno. Todo este cambio ha estado vinculado a un nombre: Aloisio Magalhães, quien en marzo de 1979 asumió la dirección del antiguo Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN). Con Aloisio Magalhães se terminó un proceso que ya estaba en marcha, fundiéndose tres organismos para formar la SPHAN el antiguo IPHAN, el Consejo Nacional de Referencias Culturales (CNRC) (antes presidido por él) y el Programa de Ciudades Históricas, que estaba subordinado a la Secretaría de Planeamiento de la Presidencia de la República (SEPLAN).

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De marzo de 1979 a enero de 1981 Aloisio Magalhães, un exdiseñador que ya era conocido por haber trabajado en la elaboración del nuevo dinero brasileño y creado símbolos famosos como el del IV Centenerio de Rio de Janeiro y el de Petrobras, pasó a ser considerado “el guardián de la Historia del Brasil y el defensor número uno de la memoria nacional”. Hoy, además de esos títulos incuestionables, obtenidos al frente de la Secretaría del Patrimonio Histórico Nacional y de la Fundación proMemoria, Aloisio Magalhães acumula, desde comienzos de este año, la Secretaría de Asuntos Culturales del Ministerio de la Educación y la Cultura. Una Secretaría que comprende casi toda la compleja red de organismos responsables de la cultura brasileña: nada menos que Funarte, el Servicio Nacional de Teatro, el Instituto Nacional del Libro, Embrafilme, la Biblioteca Nacional, el Museo Histórico Nacional (con el Museo de la República), el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo Imperial de Petrópolis. Se podría pensar que es un cúmulo exagerado de responsabilidades y funciones. Pero hay una clara línea de coherencia entre los nombramientos de Aloisio Magalhães para la Secretaría de la SPHAN y la presidencia de la Fundación proMemoria, aún bajo la gestión del ex Magalhães: “desafío a la imaginación” ministro de Educación, Eduardo Pórtela, y el reciente cargo en la Secretaría de Asuntos Culturales del MEC, ya bajo la orientación del nuevo ministro, general Rubén Ludwig.

El propio Aloisio Magalhães explica:

“El área patrimonial no incluye algunos de nuestros acervos fundamentales, como los museos y la Biblioteca Nacional. En contrapartida, la Secretaría cuenta con la correcta incumbencia de administrar los bienes vivos, a través de sus otros organismos. Creo que mi nombramiento para esa secretaria, al mismo tiempo que mantengo la dirección de la SPHAN y de proMemoria, es un primer paso para establecer el puente entre ambas vertientes”.

Aloisio Magalhães, natural de Pernambuco, de 53 años de edad, bigote y cabellos ya canosos, habla a Visión sobre la política de defensa de los bienes culturales y naturales brasileños:

Visión:

Se trata, básicamente, de la superación del viejo criterio de “cal y canto” que, en cierto modo, predominó durante tanto tiempo en el tratamiento del patrimonio histórico y artístico. No se trata de desconocer la contribución que ese criterio aportó durante ese tiempo, pero eso sí, de volver a tener la fuerza del extraordinario documento legal que creó el IPHAN (el pionero Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, sustituido por la SPHAN). De hecho, el Decreto-ley del 30 de noviembre de 1937 confirió a esa institución el deber de proteger “el conjunto de bienes muebles e inmuebles existentes en el país y cuya conservación sea de interés público, bien sea por su vinculación con hechos memorables de la historia del Brasil, bien sea por su excepcional valor arqueológico o etnográfico, bibliográfico o artístico”

Visión:

El antiguo IPHAN fue revitalizado por nuevos recursos humanos y metodológicos, debidos a la incorporación del Programa de Ciudades Históricas y del Centro Nacional de Referencia Cultural, pudiendo asumir la responsabilidad de cumplir la dimensión comprensiva de bien cultural contenida en aquel.

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